EE.UU. pide unidad a la comunidad internacional para luchar contra las drogas sintéticas

15 marzo, 2024 8:07 am

El secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, pidió unidad internacional ante la amenaza global que suponen las drogas sintéticas, como los opioides, cuyo consumo es la principal causa de muerte en su país en el grupo de edad de 18 a 45 años.

“Las muertes por sobredosis de drogas sintéticas están aumentando rápidamente. Mi mensaje a esta reunión es urgente. Si queremos cambiar la trayectoria de esta crisis, solo hay una manera de tener éxito y eso es unidos”, declaró Blinken ante el plenario de la Comisión de Estupefacientes de la ONU en Viena.

En 2022, las sobredosis mataron en EE.UU. a casi 110.000 personas y la mayoría de las muertes fueron causadas por el fentanilo, un analgésico sintetizado por primera vez en 1960 para fines médicos y que los narcos fabrican de forma ilegal.

Blinken aseguró que EE.UU. ha sido lo que se conoce como “canario en la mina”, porque ha sido el primero en sufrir el devastador efecto que causa este tipo de sustancias sintéticas, baratas y fáciles de producir.

Pero advirtió que, aunque la amenaza cambia de región en región, en todas están aumentando las muertes relacionadas con este tipo de estupefacientes y que, según la ONU, ya dominan los mercados.

“Los tipos de drogas sintéticas que afectan a sus naciones pueden variar. En algunas pueden ser metanfetaminas o ketamina, tramadol, captagon o fentanilo. La magnitud del problema puede ser diferente, pero en cada región el peligro está creciendo”, alertó.

El jefe de la diplomacia estadounidense también anunció en el foro, el máximo órgano multilateral sobre políticas de drogas, que Washington dona 170 millones para luchar contra la amenaza de las drogas sintéticas a escala global.

El problema de estos estupefacientes, subrayó Blinken, es mundial y requiere una solución conjunta, ya que ningún país puede hacer frente en solitario a un tipo de delincuencia transnacional que se adapta con rapidez a los cambios.

“Cuando un país cierra la producción de una droga sintética o de los precursores químicos necesarios para fabricarla, los delincuentes encuentran rápidamente otro lugar donde producirla. Cuando se cierra una ruta de tráfico, se desplazan a otra”, advirtió.

Y añadió: “También crean constantemente nuevas drogas. Las organizaciones criminales producen alrededor de 80 nuevas drogas sintéticas cada año, muchas de ellas más potentes que las que ya circulan, y siempre están buscando nuevos mercados y nuevos usuarios para aumentar sus beneficios”.

Para hacer frente a este desafío defendió controlar los precursores químicos con los que se fabrican estas drogas y aumentar los esfuerzos para reducir las muertes por sobredosis con la prevención y el tratamiento.

También alentó a los Estados presentes a unirse a la denominada “Coalición Global para las Amenazas de las Drogas Sintéticas” que lidera Washington, que ya cuenta con 151 países y 14 organizaciones internacionales y que trabaja en la prevención y detección de amenazas emergentes.

Blinken recordó que es la primera vez que un secretario de Estado participa en la Comisión, lo que es una muestra de la importancia que Washington da a la lucha contra las drogas sintéticas.

“Con un estadounidense muriendo por sobredosis cada 5 minutos nuestro trabajo está lejos de acabar, pero los pasos que estamos dando, muchos en asociación con países aquí presentes, están empezando a cambiar la tendencia”, indicó.

Washington ha lanzado una lucha contra los opioides, abarcando frentes financieros y policiales, en respuesta a la más grave epidemia de sobredosis en su historia.

Aunque la mayoría del fentanilo que llega a EE.UU. procede de México, Washington ha puesto cada vez más el foco en los proveedores chinos de precursores químicos, indispensables para crear esa droga.

China no forma parte de la coalición internacional que lidera Washington.

El Departamento del Tesoro de EE.UU. impuso en 2023 sanciones a dos decenas de ciudadanos y entidades chinas y a 13 compañías mexicanas por su vinculación con el tráfico de precursores químicos usados para fabricar fentanilo.

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