Nunca olvidemos que somos enviados: Arzobispo de Xalapa se reúne con sacerdotes jóvenes

Se llevó acabo la reunión de sacerdotes jóvenes, en este grupo se encuentran presbíteros de 1 a 8 años de ordenación presbiteral. Monseñor Jorge Carlos presidió la Eucaristía con ellos en la parroquia de San Pablo Apóstol.

Así lo informó la Arquidiócesis de Xalapa en un comunicado, destacando que los presbíteros le obsequiaron al obispo un ornamento a lo que él comentó: “les agradezco este ornamento que me regalan es la primera vez que un grupo generacional de sacerdotes me regala uno. Gracias por la sorpresa”.

Durante la homilía dijo:

“En nuestra vida vocacional, el Señor siempre nos da sorpresas, sorpresas positivas. Vamos a pedirle a la Virgen que siempre podamos vernos como hermanos.

En la primera lectura, la casta Susana se enfrenta ante las peores situaciones de la calumnia.

Ante las situaciones de contrariedad pedimos a Dios que podamos encontrar a gente como Daniel para que sigamos siendo fieles en nuestra vida.

Permite señor que mi testimonio sea una pequeña luz, ante mis hermanos sacerdotes y los demás.

¿De dónde provengo y a dónde voy?

Señor que yo nunca pierda mi origen ni el de mi finalidad, el origen de mi vocación partió del amor de tu amor. Al final de esta vida nos encontraremos cara a cara con la fuente de ese amor.

Vivir la hora que nos toca de acuerdo a nuestro caminar. Cada uno vive horas diferentes a todos los demás, a veces alguno se siente desanimado y los demás lo animamos, en otras ocasiones se siente triste pues lo alegramos, también es importante, acompañarnos en nuestras horas.

Por favor cada vez que tengamos un servicio, el que sea, nunca olvidemos que somos enviados. Y no solo enviados, se trata de hacer un camino espiritual, en el que esté cierto y convencido que he sido enviado específicamente para ese servicio que se me pide.

A mí me ha quedado claro este punto ahora que llegue a Xalapa, cuando la gente me decía «Dios lo envío a usted para nosotros». Por lo que descubrí tres realidades Dios, usted y nosotros.

Dios lo envía, no nos envía la autoridad sino Dios.

Usted, específicamente Dios pensó en mí para ustedes así como Él piensa en ustedes para un pueblo específico.

Nosotros, el pueblo de Dios que el mismo nos ha confiado y que les va a confiar.

Después de la Eucaristía se compartieron los alimentos para concluir la reunión.

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