Real Madrid pega al Leipzig en la ida de los octavos de la Champions

14 febrero, 2024 8:03 am

Un gol de Brahim Díaz tan imponente que alimentaba el debate con Rodrygo, antes de tener que retirarse lesionado, y la firmeza de Andriy Lunin con nueve paradas, rescataron al Real Madrid de las dudas en Alemania, salvado por el VAR en un inicio carente de actitud y ganador de un gran botín con su reacción para la vuelta en el Santiago Bernabéu.

Sirvió de aviso la primera parte a un Real Madrid excelso en LaLiga que comprobó que la ‘Champions‘ es otra historia. Al menos lejos del Bernabéu. La irregularidad del Leipzig la enterró en un arranque intimidatorio. Se sumó a la falta de intensidad que demanda un duelo europeo. Impreciso, superado en los duelos, temeroso en defensa el equipo de Carlo Ancelotti.

Se salvó de milagro de un castigo que le pusiese todo en contra. No se habían alcanzado los dos minutos desde el arranque cuando el VAR evitó el peor inicio. El disparo de la frontal tras un rechace defensivo, encontró el remate a la red de Sesko a placer. Rodrygo rompía el fuera de juego pero el videoarbitraje interpretó determinante la posición antirreglamentaria de Henrichs o su toque a Lunin en área chica.

Planeaban por el RB Arena las bajas importantes madridistas. La ausencia de centrales titulares, con Nacho sin dar el paso al frente cuando debe ejercer liderazgo. Sufriendo en la marca, errático en inicio de jugada. Lunin, apuesta fija ya de Ancelotti para la portería, exhibió firmeza para poner freno al ímpetu alemán.

Con un juego directo que encontraba en Dani Olmo, aún alejado de su identidad, y Openda las alas para volar, Sesko sacó a relucir las carencias del centro de la zaga de circunstancias madridistas. Lunin salvaba con los pies la más clara cuando el Leipzig perdonaba la carencia de actitud. Seguro abajo ante el disparo raso desde la frontal de Henrichs.

Fueron veinte minutos de incertidumbre. Cayó el Real Madrid en la trampa que le propuso el Leipzig, cuando le interesaba meter cloroformo al partido. Huyó de su mala lectura del partido en cuanto encontró el balón. Despertó con un testarazo de Tchoauméni en un saque de esquina. Un disparo potente pero centrado de Kroos. Fede Valverde emergía con su potencial físico. Vinícius comenzaba a encarar.

Aumentaba el respeto al rey de Europa que encontró en la posesión la forma de rebajar el nivel de sufrimiento. Tardó en aparecer Brahim, sacrificado en acciones defensivas. De un robo suyo nació el sentimiento de dañar al rival. Vinícius la puso atrás a la llegada de Rodrygo, que remató mal de zurda en uno de esos días que se le vio negado en la definición.

De la visión de Brahim había nacido la ocasión más clara, al borde del descanso, que culminó con precipitación ‘Vini’. Era la confirmación de que lo peor para el Real Madrid ya había pasado y lo confirmó en el arranque del segundo acto. Cuando el malagueño sacó su magia. Potente para salir airoso de una tarascada, levantándose sin soltar el balón para encarar rivales. Partiendo de la derecha, hacia dentro con la portería rival en mente. Marchándose de dos y soltando un zurdazo al palo largo inalcanzable a la estirada de Gulacsi.

Imponía la contundencia como factor diferencial a un Leipzig que recibía un castigo inmmerecido. Lo sintió todo el partido. Frustración alimentada en la firmeza de Lunin, en continuo crecimiento. Sacó arriba un disparo de Olmo y exhibió reflejos ante Sesko. Firme por arriba en cada centro desde las bandas del rival. Rápido en una salida del área para evitar el tanto del empate cuando Sesko ganó la espalda de Tchouaméni, de nuevo comodín de ‘Carletto’ y el que asumió galones.

Sintiendo la portería tan cubierta como cuando estaba Lunin, el Real Madrid pudo asestar un golpe definitivo a la eliminatoria al contragolpe. Siempre Valverde en el robo o lanzando ataques, con la precisión de Kroos en el pase sin fallo. Faltó por enchufarse Rodrygo, que buscó la potencia para chutar desviado cuando lo tuvo todo para marcar tras la pérdida de Orban en inicio de jugada y el regalo de Vinícius.

Cada intento alemán se estrelló con Lunin, decisivo con una estirada a Sesko en la acción en la que se lesionó Brahim y el Leipzig atacó en vez de lanzar el balón fuera, y el poste evitó el tanto de Vinícius, tras dos amagues exquisitos y un toque suave en la definición. Con potencia remató la última Joselu, cerca de la escuadra. El Real Madrid obtuvo un gran botín tras la duda.

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